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sábado, 3 de mayo de 2008

Curas para el clima que se vuelven contra los indígenas

BOGOTÁ (COLOMBIA).- Las comunidades indígenas del mundo no sólo están sufriendo parte de los peores impactos del cambio climático, también se están viendo seriamente afectadas por algunos proyectos para paliar ese calentamiento global, como son las grandes infraestructuras de energía, los cultivos de agrocarburantes o las reforestaciones para certificados de captación de CO2.

Así se puso en evidencia en un encuentro sobre Cambio Climático y Poblaciones Indígenas , celebrado en Australia el pasado 3 de abril, una reunión cuyos resultados alimentarán la VII sesión del Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas . A pesar de ser de las poblaciones que viven con una menor huella ecológica en el mundo y de las que menos han contribuido históricamente a la emisión de gases de efecto invernadero que están produciendo el cambio climático, los indígenas se están viendo afectados en gran medida por los impactos causados por las alteraciones en las temperaturas, las precipitaciones o los desastres naturales.

Su ubicación, mayoritariamente en países en desarrollo, y las especiales condiciones de marginación que sufren en ellos, tanto a nivel social como económico, les caracterizan como poblaciones vulnerables dentro de los sistemas de desarrollo. A pesar de poseer una cosmogonía que recurrentemente acude a la relación respetuosa hombre-naturaleza e, incluso, a la veneración por la madre tierra, los niveles de pobreza de estas poblaciones hacen que los cambios ambientales que están teniendo lugar sean fuente de mayores riesgos para el alcance de un mínimo desarrollo humano.

El acceso desigual a los recursos naturales, la degradación de los ecosistemas, los cambios en los usos del suelo, la contaminación, la sobreexplotación son algunos de los factores de presión que les afectan. A ellos hay que añadir las alteraciones producidas por el fenómeno del cambio climático. Esta combinación sin precedentes desafía la capacidad de adaptación de las poblaciones indígenas, que basan su modo de vida y supervivencia en sectores dependientes del clima (agricultura, ecosistemas...) y que además tienen menos capacidad de adaptación a los cambios.

Pero cada vez son más voces las que se alzan desde las poblaciones indígenas para pedir que las medidas que se están llevando a cabo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero no empeoren su ya de por sí complicada situación. En concreto, las poblaciones indígenas del mundo denuncian con fuerza la violación de derechos humanos, los desplazamientos de población y los conflictos relacionadas con la expropiación de tierras ancestrales para proyectos que no han contado con información previa o su consentimiento. Esto esta relacionado con el aumento de las tierras destinadas a la siembra de agrocombustibles (soja, caña de azúcar, palma de aceite, maíz...), reforestaciones de árboles para contabilizarlos como sumideros de CO2 o grandes infraestructuras energéticas, como presas hidroeléctricas, plantas de energía geotérmica...

La vida de los pueblos indígenas y las bases de su desarrollo están íntimamente ligados a sus tierras, los recursos que utilizan y los territorios que ocupan. De ahí que las presiones crecientes sobre los mismos estén poniendo en la encrucijada un futuro sostenible para estas comunidades. Se trata de casi 370 millones de indígenas alrededor del mundo con un estilo de vida neutral en emisiones de carbono que ha perdurado cientos de años.

Fuente:*Piedad Martín es especialista en desarrollo y medio ambiente y trabaja en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia.SOITU.ES