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viernes, 6 de febrero de 2009

De tormentas, sequías y bajantes

La trilogía tormentas, sequías y bajantes ocupó en los últimos meses la atención de los medios de comunicación y de la opinión pública. La tormenta que azotó la región de Rosario y a la propia ciudad, con sus muertes dolorosas, los heridos y tantos evacuados, así como los datos de tanta destrucción y sufrimiento ciudadano, llevan a manifestar nuestra sentida expresión de solidaridad y nuestra más enérgica convocatoria para generar políticas activas frente a las catástrofes. Por estos días y meses ante tanta tierra dolorida, tanta agua deseada, tanto padecimiento ciudadano, los medios de comunicación y también algunos especialistas enfrentaron el paisaje de tantas desventuras con información e interpretación de mero corte cuantitativo: pura matematización de los problemas que se soportan. Cuán larga es la sequía, cuán corta es la cantidad de agua que tiene el Paraná, cuánto llovió o dejó de llover, cuál es la velocidad del viento que tanta devastación produjo, a cuánto asciende la pérdida de los patrones de la producción agraria… Claro que poner en información adecuada y rápidamente comprensible favorecería tomar en cuenta cierta dimensión del problema. Pero la pregunta de las preguntas, el saber que cuestiona e interroga la situación para inscribirla con perspectiva histórica y humana, es la pregunta de por qué la sequía tiene la dimensión colosal que adquirió, de por qué el río Paraná tiene la más grande bajante conocida cuando su ciclo hidrográfico de estos meses de verano es de creciente hasta llegar en marzo a su máximo caudal, por qué estas tormentas y vientos son tan devastadores y destructores en una región como la pampeana cuyo ciclo climático es de suaves pronunciamientos. Fuente Rosario, ciudad del río marrón, febrero de 2009 Carlos Galano cgalano@arnet.com.ar Norma Banchio normabanchio@yahoo.com.ar Tel 4322090 Claudia Gotta gottabogado@yahoo.com.ar Tel.445 0215

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